EL PORTAL MÁGICO

marzo 25, 2007

      Había una vez una familia feliz, vivían en Sydney (Australia), el protagonista de esta historia es el hijo mediano, Cody, era un chico guapo, inteligente, tenía 13 años, su hermano mayor se llamaba Ricardo, era gordo  y no muy listo. Tenía 15 años, y luego estaba su hermana menor, Lilian, era igual que Cody, y tenía 8 años.

La familia se había mudado y al pobre Cody le había tocado compartir la habitación con su hermano Ricardo, pero claro, Cody se instaló en el sótano, allí descubrió una puerta, ¿a dónde llevaría? De repente la abrió era como un portal, pasó y estaba en otro lugar se  sentía raro, se asustó porque vio una sombra, era una muchacha. Él le preguntó: ¿Dónde estoy? ¿Cómo te llamas? Ella  le respondió: me llamo Erika y estás  en mi sótano en París (Francia).Había bajado para coger este baúl, pero me toca a mi interrogarte ahora yo a ti dijo ella, pero Cody al instante respondió: no me lo puedo creer, yo soy de Sydney, perdón me llamo Cody encantado de conocerte. Igualmente dijo Erika, nunca me había fijado en esa puerta dijo también, ven subiremos a mí habitación,  pero Cody no la había oído estaba empujando la puerta pero dijo: no puedo volver, ¿me ayudas? Es imposible, mi madre me contaba una historia igual a lo que nos está pasando cada noche, pero mira hay dos manos unidas allí arriba en la puerta, podemos unir las nuestras y a lo mejor se abre. Las unieron y un fuerte terremoto hubo en todo el mundo la puerta se abrió. Cody la dijo: todos los días vendré a verte y ella dijo: yo iré todos los veranos a Sydney a bañarme. Se abrazaron y se despidieron.

Por eso cuando hay un terremoto en el mundo es Cody que va a ver a Erika.

JAZMIN Y SU SUEÑO

marzo 25, 2007

Había una vez en un pequeño pueblo de Asia, una muchacha hermosa a la que todos los habitantes querían como esposa.

Un día Jazmín salio al mercadillo de verduras, que la había encargado.

Jazmín se fijo en un castillo que había a lo lejos del horizonte.

Al día siguiente, se despertó y se fue a desayunar. Luego un poco mas tarde cuando había terminado sus obligaciones, se fue a observar el castillo que había visto el día anterior.

Un muchacho la vio y bajo a saludarla.

-Hola, buenos días.

-Hola –respondió Jazmín.

-¿Como te llamas?-Pregunto el muchacho.

Me llamo Jazmín y vivo en una casita en el pueblo.

El muchacho la dijo que él era el príncipe del castillo, y la invito a entrar.

 Que bonito!!-Dijo Jazmín asombrada.

Siéntate, por, favor. Ahora servirán la cena.

OH!! Muchas gracias –Dijo Jazmín.

Mas tarde cuando era casi de noche……Estuvieron paseando por el jardín, conociéndose mejor.

Luego se pararon en un banco del jardín  y el la confesó, que la amaba.

Jazmín le respondió que ella también le amaba… y justo cuando se iban a besar……

Jazmín se despierta por una voz que escucho al lado de su oído, era su madre despertándola de aquel dulce sueño.

Y al final se dio cuenta de que era solo una fantasía de su sueño.

LA GRAN ACTUACIÓN

marzo 25, 2007

   Había dos hermanos, llamados Juan y José que vivían, y trabajaban en un circo.

   Aunque se les daban muy bien sus números, todos los días ensayaban para cuando llegara el gran día de la actuación, y además también ensayaban en el jardín de su casa, con lo que poco a poco les salía todo cada vez mejor.

   Juan se dedicaba al malabarismo, y José al trapecio. Un día, José se cayó y se accidentó, todos empezaron a preocuparse porque se acercaba el gran día, José no se acababa de recuperar, y no tenían un sustituto, pero José hacia lo imposible por recuperarse.

   Por fin llegó el gran día, todos están preparados, el circo lleno a rebosar de público, los nervios a flor de piel, y… ¡comienza el espectáculo!

   Primero salen los animales, leones, tigres, elefantes, caballos, etc. Después lo payasos con sus bromas, y sus ganas de divertir. A continuación Juan con su número de malabarismo, y consigue un gran éxito mientras su hermano le mira atentamente con muchos nervios.

   Ha llegado la hora, le toca su turno a José, sale a pista, sube tranquilo al trapecio, y comienza su actuación, ¡y que actuación!, el público puesto en pie se vuelve loco aplaudiendo.

   Bueno, ya todo ha pasado, los dos hermanos pueden descansar, sus espectáculos han sido un éxito y José esta totalmente recuperado ambos están muy contentos.     

SERGIO B. 6º

EL NIÑO MAGO

marzo 25, 2007

            Esta es la historia de un niño llamado Max. El tenía dos hermanos. Vivía con sus padres en un pueblo muy pequeño, no se podía decir que tuvieran mucho dinero, su madre era ama de casa y a su padre le acababan de echar del trabajo, estaba intentando buscar otro.

 
Un día Max se encontró a una anciana yendo al colegio. La anciana le dijo: “oye niño, se que dentro de poco te espera algo bueno”. Max se asustó y siguió su camino, no creía que fuera cierto lo que le había dicho aquella anciana. Pero Max se dio cuenta de que algo raro estaba sucediendo, ¡ era mago¡ De su sombrero había  salido tres preciosos conejos , y eso no era todo, sabía hacer todo tipo de trucos con cartas y miles de cosas.

 
Cuando volvió a  casa se lo contó a sus padres, ello no se lo creían  hasta que Max se lo demostró, era  el primer niño mago que había en el pueblo. A Max le contrataron en un local y tenía mucho éxito, por lo que también conseguía ser el ojito derecho de sus padres, sus hermanos estaban celosos. Una noche cuando Max fue a actuar, sus hermanos le cogieron la varita y todos sus trucos. Max estaba desesperado y al final le acabaron echando.

 
Los hermanos de Max se arrepintieron y confesaron que habían sido ello, al principio Max se enfadó, pero al final pensó: “no importa, total, ya estaba un poco cansado de este trabajo”. Y  toda la familia fue feliz.

PAULA 6º

UN DÍA EN LA PLAYA

marzo 25, 2007

Una mañana Pepito, Jorgito, Spiky, y Leila fueron a pasar el rato a la playa. Ellos eran cuatro amigos que les gustaba salir juntos. Al llegar allí, extendieron sus toallas, se echaron crema y se bañaron solo los chicos, porque a Spiky y a Leila no les gusta el mar, prefieren la piscina o tomar el sol. Pepito y Jorgito no veían el peligro que se les acercaba:

-¡Pepito, Jorgito, un tiburón!-dijo Spiky.

-Estamos justo en la orilla, es imposible que haya tiburones-respondió Pepito.

-Entonces, ¿qué es eso?-añadió Leila.

Los dos chicos miraron hacia atrás; un tiburón se acercaba lentamente hacia ellos. De

repente, una mano agarra la pierna de Jorgito:

-¡Sorpresa!-era Rufino, el padre de Pepito-¿qué os parece si nadamos hasta las boyas?

-Nos has asustado-dijo Jorgito-¿a quién se le ocurre ponerse esa ridícula aleta en la espalda?

-Bueno vamos a nadar-interrumpió Pepito.

Por una vez en su vida, las chicas se apuntaron a nadar. Spiky y Leila fingieron que

Unas medusas las habían picado (ya que el agua estaba algo caliente). Sus amigos se preocuparon, pero vieron que era mentira:

-¿Es que hoy es el día de las bromas pesadas?-preguntó Jorgito.

-No, pero como el día de los Santos Inocentes no pudimos gastaros ninguna, aprovechamos para gastaros alguna hoy- explicaron ellas.

Y así, con unas bromas pesadas, disfrutaron con algunas carcajadas.

CIELO G. 6º

TAJANI, LA NIÑA DEL SÁHARA

marzo 25, 2007

Un día  al finalizar el curso, en el tablón de anuncios del pabellón, ofrecieron niños en acogida para el verano. Entonces llegó Tajani, una niña morena,  con el pelo negro y rizado etc.

Conocí a Tajani en la Isla, en el río Jerte, donde iba yo a bañarme todos los domingos. Al principio de llagar a Plasencia nos contaba su madre de acogida, que al bañarla por primera vez se puso como loca de contenta al ver caer tanta agua de la ducha, y en la bañera saltaba y el agua se salía por el cuarto del baño. Cuando aprendió a hablar español, nos fue contando lo que  tenían, lo que  hacía…

Yo empezé a comer, y le dijo mi madre que si quería y ella dijo que sí, a mi madre no le importaba, además de comerse las suyas también se comía las mías y las de mi hermana, así hasta que  probó todo tipo de alimentos, bebidas…

Al final del verano fue muy triste para mí, porque se iba mi amiga Tajani. Recuerdo que ella me         decía-Oanda, porque no sabía decir  bien  mi nombre… 

Durante 3 años más, Tajani vino a Plasencia con  la misma familia de acogida. Todos los veranos los disfruté en el parque de la Isla y en el río con ella hasta que un año nos dijeron que a Tajani la habían mandado a una finca con otra familia.

Ella siempre cuando se iba, se  iba contentísima de haber estado aquí. Siempre se llevaba dinero escondido para que no se lo quitasen, ropa, champú etc.

Era una amiga muy especial para mí, siempre al recordaré.

GLUP, EL PEZ CON SONRISA

marzo 25, 2007

¿Alguna vez has tenido un pez? O por lo menos, habrás visto alguno ¿no? Casi todos son pequeñitos, con su cara estirada y aburrida ¡ah! Pero he dicho CASI todos. En este casi está Glup. Glup es el pez de Blanca, la hija del señor y la señora Calatayud. Viven en Trilovilla, una pequeña ciudad cerca del río Jerte.

Glup se lleva muy bien con Blanca; cuándo llega del colegio se pone muy contento y alegre. Blanca es muy simpática, tiene muchas amigas. Su mejor amiga es Teresa. Un día, Teresa le hizo una visita a Blanca.

-Hola Blanca ¿cómo estás?-dijo Teresa.

-Bien, gracias ¡anda!¿Y ese pez?¿Es tuyo?-preguntó.

-No, es de mi prima, me lo ha dejado porque se tenía que ir, ¿quieres que lo suelte para que juegue con Glup?

-Vale, A ver que hacen.

Teresa echó al pez en el agua.

-Hola, soy Bonardo, Bonar para los amigos. ¿Tu quien eres?

-Soy Glup.

-¿No hay nadie más aquí?

-No.

-¿Estas solo?-preguntó Bonardo.

No estoy con Blanca, ella es mi amiga-contestó Glup.

-Ja, ja, ja. Estas solo y no tienes amigos, ¿para que quieres una pecera tan grande, si no tienes con quien compartirla?

Fuera del agua…

-¡Ay! Ya son las 5:30. me tengo que ir-dijo Teresa.

¿Tan pronto? Bueno, vale ¡Adiós!-protestó Blanca.

-Adiós.

En la pecera, Glup estaba solo.

Bonardo tiene razón, estoy solo-por primera vez en su vida se le quitó su sonrisa.

Fuera empezó a llover. Y Blanca, como siempre que llueve, puso un vaso de cristal en la ventana, para que caiga agua del canalón. Pero ese día, no solo cayó agua en el vaso.

-¡Cuidado hay abajo!-dijo una voz(de pez)

BEATRIZ P. 6º

LA ALEGRÍA DE TENER UN AMIGO

marzo 25, 2007

Mar es una niña de ocho años. Día tras día va y viene a la escuela andando, esta lejos, a tres kilómetros, pero no la queda más remedio ya que su papa es el farero del puerto, lo hace con mucha alegría porque la encanta estar con sus amigos, divertirse, pues cuando vuelve a casa, no hay casas, allí no vive nadie, entonces sus amigos son: la arena de la playa, los bichitos que arrastra el agua, las flores que encuentra por el campo, los castillos que hace en la arena; esos son sus amigos, porque, por donde vive, no vive gente, están bastante alejados.

Un sábado, después de desayunar, hizo sus deberes y salió corriendo a jugar, hizo un camino largo, cogió del cajón de su padre, donde guarda las cosas, cogió una pala, la ató una cuerda e hizo un camino en la arena de la playa, se ató al cuerpo la cuerda, y según tiraba de la pala, la pala arrastraba, e iba quedando hecha la carreterita; luego, su intención era volver hacia atrás e ir por donde iba la pala, y así iba paseando e iba soñando que pasaba por la carretera, iba abstraída en su linda carretera que se iba quedando detrás, hasta que de repente se encontró ante un bulto, iba más deprisa y dijo “Por fin he encontrado algo! ¡Algo para jugar mejor!”.

Según se iba acercando, se empezaba a parar y empezó a tener miedo, se dio cuenta de que aquello no era una cosa, era una persona. Decía: “Me acerco, o no me acerco, voy no voy.” Por fin decidió acercarse y lo tocó, no estaba muerto, estaba acurrucado porque tenía frió, tenía hematomas en las manos, tenía cortes.

Lo llamó, abrió los ojos, pero no la miró, al rato, le dijo “¿Quién eres?”, no me contestó.

Le ayudaba a levantarse, pero se caía. Le dijo “Te tienes que venir conmigo, no te puedes quedar aquí. El tenía mucho miedo, a ella no la hablaba, pero tenía miedo, pero ya ella no tenía miedo, solo tenía ganas de llevárselo a su casita.

Poco a poco se levantó y muy despacio, cruzaron esa carretera que había hecho anteriormente hacia su casa, cuando llegaron a casa no había nadie.

Mama había ido ha hacer la compra con el coche y papá estaba en el faro, dijo “Dónde le meto, yo… ¿ le podría contar esto a mi madre?”.

Lo llevó a una caseta donde ellos ya no entraban, porque ya tenían para el invierno.

Tan solo algunas veces cuando era muy urgente, solo cuando venía alguien y no sabían donde meterle. Allí le tendió, se fue a casa y la dio un vaso de leche caliente; se la bebió despacio. “¿Cómo te llamas?” Le dijo. Le volvió a preguntar y no la contestó. Le decía “Soy Mar y te voy a ayudar.

El tenía mucho miedo, le bajó un abrigo grande de su papá y se lo puso.

Su madre la llamaba y fue. “¡Hola mama!”

Ayudó a su mamá a colocar la compra, hicieron la comida, comieron, y ella después dejó en el plato un poquito para llevarle.

Sus padres la decían “Comete la comida, ¿no ves que nosotros no podemos tirar anta comida?”. Ella dijo “Se la hecho al gato mama”. Y la madre la contestó que vale, que se la echara al gato.

La madre se echó la siesta y el padre se fue al trabajo.

Ella salió corriendo y se fue a ver a su amigo. “Le llevo la comida”.

La cogía con las manos, se lo metía el la boca, pero le costaba tragar, pero poco a poco se lo iba comiendo.

Así pasaban los días, intentaba estar mucho con el, y lo más que hacía era un ruidito.

Le volvió a decir: ” Yo soy Mar. ¿y tú?”

Eso le decía día tras día hasta que la dijera su nombre.

Y, de momento ya un día la dijo “Tú Mar, yo Omar”.

Desde entonces Omar era su mejor amigo.

su madre la decía “¿Dónde te metes que no paras?”. Ella la contestaba “Mamá, tengo todos los deberes hechos, la habitación ordenada, ¡por favor! ¿me dejas jugar como siempre?” La contestó “Pero Mar, ya no ves la tele. Y la dijo Mar “Pero mamá, es verano y hace buen tiempo, luego, cuando sea invierno”. ¡Te prometo que veré más la tele!”

Omar y ella salieron a jugar un rato. una tarde estaban tan a gusto, y de repente su madre se acercó a la playa y les vio.

La dijo la madre “Mar, ¡vamos rápido a casa!”.

Quedó allí a Omar y salió corriendo a su casa. La dijo la madre “¿Con quien estabas?” Contestó Mar “Es un nuevo amigo mama. Es un amigo que viene de una casa lejana que hay y ha venido para jugar conmigo”. La contestó la madre “Venga, entra, vamos a cenar que es muy tarde”.

Ella no se quedó tranquila, pero sabía que Omar iría a la cabaña.

Al día siguiente estaba deseando que amaneciera, cogió su cartera para irse a la escuela, pero primero pasó y le vio dormido. Así estuvieron jugando siendo felices, porque hacían castillos, hacían casitas en la arena, hasta que un día el padre empezó a interesarse por el vecino que venía a jugar con ella. Ella no le dio importancia, porque ellos estaban siendo felices; ella tenía a su amigo Omar y el también era muy feliz con su amiga Mar.

Pasaron dos años y un día su papa la dijo a Mar. “Mar siéntate, tengo que hablar contigo; me vas a decir quien es ese chico y donde vive”. Ella ya no pudo pronunciar y se echó a llorar. Le dijo Mar “Papá, Omar vive en nuestra cabaña porque me lo encontré un día en la playa. Me contó que había venido en una patera con mucha gente, y que cuando se cayó, nadie se preocupó por el. Y nadando llegó hasta esta playa y me lo encontré, y le metí en la cabaña porque tenía mucho frío. No puedes abandonarle papá, el es mi amigo y yo le necesito para jugar y para vivir; no le des a otra persona, que no se le lleven, ¡qué será de el!”. El padre la dijo:”No te preocupes, intentaré arreglarlo”. El padre empezó a investigar. Omar ya era uno de la familia, le dio su habitación y el era feliz

Iba aprendiendo su idioma poco a poco, no solo hablaba con la niña, hablaba con el padre, con la madre, hacían cosas juntos, arreglaban la cabaña juntos, y, así poco a poco, lo mismo que le había llegado a querer ella, la llegó a querer el.

Los padres le querían mucho; y, aunque se le iban a llevar ya porque los papeles de la investigación no tardarían mucho, ellos le querían igual. los padres pidieron adoptarle.

Resulta que sus padres se habían caído de una patera y habían fallecido en el mar.

Al final, con la ayuda del padre pudieron adoptarle y, ya lleva con ellos muchos años.

Y, ahora, ella tiene un amigo para jugar y también un hermano.

Y ¡tiene un amigo para salir de fiesta que la cuida!, y ¡son todos muy felices!

JARA T. 6º

LA CASA DEL SÓTANO

marzo 25, 2007

Hace poco compré una casa a un señor que me dijo que tuviera cuidado con el sótano pero no le hice caso.

Una noche oí unos gritos espantosos, que venían del sótano. Me levanté y fui a ver qué pasaba. Mientras bajaba las escaleras sentí una cosa rara, el corazón me latía muy deprisa y las piernas me temblaban. En la chimenea encontré un periódico de hace 50 años y en él había una noticia que decía:

 

“Una familia entera ha sido asesinada y no aparecen sus cuerpos”.

 

Me fui a la cama y al día siguiente, encuentro las paredes con escritos que decían:

 

¡Socorro! ¡Ayúdanos y huye!

 

Entonces miré al suelo y vi una cruz pintada de negro. Cogí un martillo y al romper el suelo vi que había una casa dura, era un ataúd.

 

Mis manos temblaban y mi corazón latía y al abrirlo encontré una madre y un hijo pero faltaba el padre. Del susto caí al suelo inconsciente y cuando me desperté vi que estaba todo oscuro y yo estaba encerrado en el ataúd. Empezó a gritar y nadie me oía.

Poco a poco me estaba quedando sin oxígeno y los ojos se me cerraron para siempre, había muerto.

 

Jaime 6º

EL BAÚL DE LOS RECUERDOS

marzo 21, 2007

Era una tarde lluviosa y fría en pleno mes de Diciembre.Nuestros padres decidieron hacer un viaje y dejarnos con nuestra tía Dora, en el pueblo. Llegamos al pueblo acompañados por nuestro primo Jeremías, un hombre fuerte, serio de pocas palabras.

La tía Dora nos esperaba ansiosa por vernos, al contrario que Jeremías, que parecía molestarle nuestra presencia. Mi hermano Pablo estaba triste, porque prefería hacer el viaje con nuestros padres; yo todo lo contrario, estaba ilusionado por estar con esa familia que apenas conocía.

La tía Dora nos preparó nuestra habitación en el piso alto de la casa, era una habitación triste y fría y nosotros empezamos a sentir un poco de miedo. Esa noche no quisimos cenar, nos acostamos pronto y a la mañana siguiente empezó toda una aventura para nosotros. Cada día íbamos descubriendo las rarezas de esa familia. La sorpresa fue que desde el sótano, oíamos voces. Sin preguntar bajamos y vimos a la tía Dora arrastrar un baúl con mucha fuerza, quisimos saber lo que había, pero Pablo tropezó y nos descubrió, se puso furiosa y nos amenazó con encerrarnos en la habitación. Algo pasaba en esa casa, que no querían que supiéramos, queríamos volver al sótano y de pronto oímos voces por toda la casa. ¿Quién gritaba? Vimos a Jeremías y salimos corriendo, las voces eran cada vez más fuertes, llenos de miedo llegamos a nuestra habitación, pero Jeremías nos sacó a patadas y escalera abajo empezamos a correr. Jeremías tropezó y quedó paralizado en el suelo. Las voces continuaban, esta vez eran gritos y quejidos y lo más sorprendente es que eran voces de niños. Nuestro miedo era enorme, teníamos que descubrir lo que era, pero antes había que deshacerse de la tía Dora y la encerramos en una habitación atándola de pies y manos y fuimos en busca de los gritos, abriendo cada puerta de la enorme casa hasta que llegamos a la puerta que nos llevó  al gran misterio de la tía Dora, del primo Jeremías y de la casa. Al abrir la puerta nos encontramos con niños atados, sucios, con hambre, con frío, con cansancio y llorando enormemente. Eran niños que un día como nosotros fueron a pasar unos días a la casa y quedaron atrapados en ella. Llamamos a nuestros padres para resolver la gran tragedia y nuestros padres resolvieron todo lo demás, nosotros teníamos que volver para averiguar que había en el baúl y allí nos encontramos los recuerdos de todos esos niños, que llenos de ilusión llegaron a la casa.

Jeremías y Dora fueron encarcelados por secuestro de niños.

EDUARDO M. 6º A

LA LEY DE FIRO

marzo 21, 2007

Había una vez un planeta llamado Firo, donde sus habitantes guardaban un secreto que era: “La ley de su Planeta.” Y que significaba que allí no existían las guerras y que la gente era libre y feliz.

Un día, Archi, el rey del Planeta, cansado de ver lo mal que se vivía en el planeta Tierra, mandó llamar a Romi, un habitante de Firo que sabía muy bien convencer a las personas, y le dijo que le iba a mandar una misión casi imposible pero como confiaba en él sabía que sería capaz de hacerlo.

Romi obedeció a Archi y cogió un pequeño equipaje y se montó en su vehículo espacial para viajar hasta Tierra. Al salir de la nave, no vió a nadie pues era un campo y se puso a andar hasta llegar hasta donde había casas y se encontró con un niño que paseaba a su perro. Se acercó hasta él y le preguntó si ya había llegado al planeta Tierra, el niño al verle se quedó parado y no sabía qué hacer, pero el perro no ladraba y eso le tranquilizaba pues cuando veían alguien extraño el perro enseguida ladraba para defenderle .Romi le preguntó su nombre y le contó de donde venía y a lo que venía, el niño le dijo que se llamaba Raúl y que no entendía bien lo que quería decirle porque lo que le estaba diciendo solo existía en las películas y en los cuentos y no acababa de creerle, entonces Romi le dijo que si no tenía miedo y quería acompañarle hasta su ovni viajarían juntos por varios países de la Tierra y después recorrerían el Universo hasta llegar a Firo que está cerca del sol y así vería con sus propios ojos lo que le decía.

Raúl le dijo que sí y junto a su perro subieron a la nave y se dirigieron hasta América, vieron Inglaterra, Irak, Vietnan, la India, China y después fueron hasta la luna, desde allí vieron todo el Universo y luego fueron a Firo que está cerca del Sol.

Bajaron de la nave y Raúl pudo comprobar que todo lo que Romi le dijo era verdad, las personas sonreían, no existía el dinero, no había policias, los perros no iban atados como el suyo, no había muros ni fronteras, todos se hablaban, compartían lo que tenían, no había riñas sino diálogos y los niños jugaban tranquilamente en la calle.

Raúl pensaba que todo era un sueño y le preguntó a Romi que como era posible que las personas pudieran vivir así y Romi le contestó que eso era porque todos sabían el secreto que le había contado que era que sólo existe una ley en todo el Planeta_ La ley del AMOR y todos la cumplen y nadie se la salta. Por eso allí viven de esa manera tan civilizada, no como en la Tierra que existen las guerras, el odio, el poder y todo eso porque cada uno sigue una ley distinta.

Raúl al ver lo bien que se podía vivir con una sola Ley le dijo a Romi que en cuanto volviese a la Tierra iba a empezar a usar la ley de Firo en su casa, en el colegio y con los amigos, haría que todos los que la conociesen y que todos la siguiesen y que además se la enseñasen a sus conocidos para que algún día gracias al secreto compartido el planeta Tierra pudiese vivir como en Firo, solamente con amor.

ALVARO G. 6ºA

 

La ciudad del azúcar

marzo 7, 2007

      Había una vez un niño que se llamaba Joselito, tenía 11 años, vivía en una casa hecha de madera en un bosque cerca de la ciudad donde nació, llamada Manigüa. Su madre trabajaba en las labores del hogar y su padre era carpintero.

    Una noche, cuando estaban acostados, empezó a llover mucho con un fuerte viento, tanto llovió que una gran tromba de agua arrastro la casa hasta el río, Joselito se pudo agarrar a un árbol, pero sus padres tuvieron la mala suerte de ahogarse, quedándose solo.

    En esos momento se preguntaba que iba hacer ahora que sus padres habían muerto. De pronto le vino a la memoria que su padre le había dicho que si le pasaba algo fuera a buscar a su tío que vivía en una ciudad al sur de Manigüa, aunque no se llevaban muy bien le ayudaría.

     Después de vagar muchos días pasando frío y hambre, llego a casa de su tío, llamo a la puerta y salió un hombre muy raro, le pregunto ¿Qué quieres? Soy tu sobrino, mis padres han muerto en una inundación y me dijeron que te buscara si les pasaba alguna cosa, esta bien te puedes quedar, pero para comer tendrás que trabajar. El tío tenía dos hijos que era muy vagos, pues se pasaban todo el día haber quien trabajaba menos, por lo que la llegada de Josélito les puso muy contento ya que todos los trabajos los haría el. Así paso, trabajaba muy duro todos los días, su tío y sus primos no le querían y lo trataban muy mal, por lo que un día sin decir nada se marchó.

      Josélito se fue a buscar otra nueva vida y después de andar mucho, vio una ciudad muy blanca, le resulto muy raro tanta blancura, el pensó en un principio que era nieve,  pero arrancó un trozo de una columna, se lo metió en la boca y dijo: ¡ Anda pero si es azúcar!

      En las calles había niños jugando y gente paseando, pregunto como se llamaba la ciudad, y le dijeron que “La Ciudad del Azúcar”. Se acercó a una panadería que tenía un cartel que decía: Se necesita ayudante para repartir el pan, entró y vio al panadero que estaba haciendo el pan, este le dijo: que quieres niño, quiero trabajar, he visto en el cartel que necesita un ayudante ¿Cuántos años tienes? Once. Lo siento mucho pero eres muy joven todavía. ¿De Donde vienes? Joselito le contó todo lo que le sucedió y Manolo que así se llamaba el panadero, le dio pena y le acogió en su casa, ya que este tubo un hijo de la misma edad, pero había muerto.

      Pasaron unas semanas y todos estaban muy contento con él, ayudaba a Manolo a repartir el pan y como era buen chico enseguida le cogieron cariño.

 

 

     Un día había unos chicos mayores muy malos, que estaban pegando aún niño mas pequeño que se llamaba Antoñito, Joselito intervino defendiéndole y les dijo ¿ Porque no me pegáis a mi? Estos empezaron a reírse pues era mas mayores, pero resulto que Joselito era muy fuerte y les hizo irse,  estos le dijeron que algún día se lo pagarían.

    Una mañana muy temprano cuando había acabado  de repartir el pan los chicos a los que se enfrentó le esperan y de improvisto le quitaron el dinero que llevaba.

     Cuando llegó a casa le contó al Sr. Manolo lo que le había pasado, pero este no le creyó y le dijo que se tenía que marchar.

     Una noche los niños mayores en venganza porque el Sr. Manolo no les había dado trabajo, quemaron la Panadería, entonces los vecinos acudieron enseguida a apagar el fuego, Josélito que estaba muy cerca de allí acudió y vio que la panadería estaba derritiéndose, Manolo y su señora estaban dentro, por lo que entro rápidamente y logró salvarlos.

      El Sr. Manolo y su esposa llorando le dijeron que les perdonara por no confiar en el y que volviera con ellos a su casa y fueron muy felices.  

      José Andrés V. 6º de Primaria

 

OTRO FINAL PARA”LA GRAN ZANAHORIA”

marzo 6, 2007

En este caso Paula ha inventado un final distinto  a los que prevé el autor de “Cuentos para jugar “, Gianni Rodari, para “La Gran Zanahoria”. Este final dice así:

 

Siguieron y siguieron tirando hasta que al final consiguieron sacarla, entonces se decidió dar un trozo de zanahoria a cada habitante. Cada habitante se llevó un trozo, estaban muy contentos de tener uno de los trozos de la zanahoria mas grande del mundo. Pero había un problema, esa zanahoria era venenosa, todos los habitantes del pueblo se pusieron enfermos, no había nadie en la calle excepto el hijo de Oreste, el dueño de la zanahoria, a su hijo no le gustaban las zanahorias y era el único que no estaba enfermo, decidió acercarse al lugar de donde había salido la zanahoria y averiguar que fue lo que le había pasado a la zanahoria. Entonces encontró unas pastillas, él pensó: estas tienen que ser las pastillas que curarán a los habitantes. Llevó las pastillas y las repartió a todos los habitantes del pueblo . Cuando se despertaron todos vieron que estaban buenos, ¡Las pastillas habían funcionado! Y todo fue gracias al hijo de Oreste.

PAULA I.

EL MISTERIOSO ROBO

marzo 6, 2007

Era una lluviosa noche de abril, la misteriosa figura se aproximaba a la casa de la anciana señora Rodríguez con un resistente alambre para forzar la cerradura y…entró. Subió por la oscuridad de la escalera sólo iluminada por la tenue luz de la Luna, abrió con sigilo la puerta del dormitorio y se acercó al cajón donde la señora Rodríguez guardaba sus joyas. Un simple tropiezo con el cordón de los zapatos fue suficiente para despertarla.¡A correr!

La figura misteriosa bajaba las escaleras a toda prisa con la caja de las joyas entreabierta, mientras un collar se desprendía de todas sus perlas. El ladrón salió a toda prisa de la vivienda y de pronto estaba en esa lluviosa hora de las cuatro de la madrugada cruzando el jardín. Se había librado por los pelos…

Las doce de la mañana. Allí está en el lugar de los hechos la policía. El jefe de la policía científica, Luis Ibáñez, y sus inferiores nuevos en el cuerpo: Juan Álvarez, Alejandra Núñez y Eduardo Conrado. Luis es un viejo cascarrabias de lo menos 65 años, pero más listo que el hambre; su rostro marcado por las arrugas de la edad y su bigote canoso examinaban cautelosamente a sus compañeros intentando hacer relucir su dorada placa. A Juan le sobran unos kilos, bastantes, bajo y de pelo castaño, (para el poco pelo que tiene) siempre comiendo un bocadillo de jamón ibérico con queso, y haciendo difícil el trabajo de los demás; es un buen tipo, siempre saca una conclusión obvia de todos los casos. Alejandra es la más lista del grupo, rubia, joven y soltera, está secretamente enamorada de Juan; es extraño, pero siempre sabe la solución de los casos más complicados. Eduardo suele ser el hombre de acción, cabezota e imprudente, tiene mucha suerte de que no le hayan despedido, aunque debería estar en la policía nacional: se necesita un poco de apoyo pesado en algunas situaciones; es musculoso y moreno, poco higiénico, pero muy útil para atrapar al ladrón porque siempre suele correr más que él.

La señora Rodríguez sólo grita de horror al ver quienes van a ayudarla.

-Examinemos el caso y las pistas -dice Luis- el ladrón entró por la puerta con un alambre y entonces…¿Qué es esto?

Al lado de la puerta había un cactus que podría proporcionarles algunas pistas. En efecto, en el cactus había un tejido de ropa. Parece un pantalón vaquero- dice Alejandra.

-¿Qué le ha pasado en el pantalón, jefe?-pregunta Juan. Su pantalón estaba roto por la zona del bolsillo.

-¡Debe haber sido una coincidencia!-grita nervioso el jefe- Bueno, prosigamos, las perlas de la escalera nos indican que salió por la puerta principal, vayamos a ver.

Todos se quedaron perplejos al salir por la puerta, había llovido la noche anterior, así que las huellas de los zapatos les condujeron por el extenso parque hasta… ¡LA COMISARÍA DE POLICÍA!

-¿QUEEEE? ¡NO ES POSIBLE!- gritaron al unísono todos.-¿A quién se le ocurriría ir a la comisaría después de cometer un robo?-dice Eduardo-¡Es una locura!

-¿No está claro que sólo quiere confundirnos?- dice Alejandra- Nunca se nos ocurriría buscar en la comisaría, pero… parece que ha pasado por alto el detalle de la lluvia, debe ser un despistado.

Entraron todos y empezaron a registrar, tuvieron que detener el trabajo para, al fin, no encontrar ninguna prueba.

-Tendremos que rendirnos, si en la cochera no encontramos nada…- se lamenta Alejandra.

-Yo tengo esto -dice Juan- es un pelo que encontré en la casa; es una cana muy corta, parece que fué un anciano.

-Me voy un momento al… al lavabo- dice el jefe.

-Ahora que se va -dice Eduardo- yo creo que fue él.

-¡Cómo te atreves a desconfiar de nuestro jefe?- grita Alejandra.

-Yo también lo creo -afirma Juan- sigámosle.

Ya estaban tras Luis que baja a las cocheras, abre su coche y saca… ¡Sorpresa! el cofre con las joyas de la señora Rodríguez. De repente…

-¡Alto!-grita Eduardo- ¡queda detenido por robo!

-Demasiado tarde- dice Luis- mientras huye en su coche a toda prisa.

Eduardo coge una moto corriendo y sigue a Luis por la ciudad, se van acercando el uno al otro, y cuando el coche embiste a la moto, la rueda del coche explota por un disparo propinado por Juan. El coche va cada vez más lento, Eduardo ha conseguido reponerse y salta al capó del coche, se agarra bien y abre la puerta del coche a la fuerza.

Ya ha llegado todo el cuerpo de policías, Luis ha sido interrogado y ha declarado:

“Ya saben que me voy a jubilar pronto, así que antes de hacerlo, decidí poner a prueba a mis hombres. Han conseguido resolver el caso, así que les doy mi más sincera enhorabuena. Pagaré los gastos y las molestias a todas las personas afectadas. Buenos días ´´.

Dedicado al cuerpo de la policía científica que trabaja cada día en resolver todos los casos y velar por nuestra seguridad.

                                                                                                                    Julio A. 6º de Primaria

Bienvenidos

marzo 6, 2007

Hola. Este es el taller de escritura de los alumnos y alumnas del Colegio Público Miralvalle de Plasencia. Aquí podréis leer sus composiciones escritas y reconocer, si no a futuros grandes escritores (¿y por qué no?) sí a los fantásticos seres humanos que ya son. Suya es la palabra.

Antonio, su maestro de lectura y biblioteca escolar


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