Un día al finalizar el curso, en el tablón de anuncios del pabellón, ofrecieron niños en acogida para el verano. Entonces llegó Tajani, una niña morena, con el pelo negro y rizado etc.
Conocí a Tajani en la Isla, en el río Jerte, donde iba yo a bañarme todos los domingos. Al principio de llagar a Plasencia nos contaba su madre de acogida, que al bañarla por primera vez se puso como loca de contenta al ver caer tanta agua de la ducha, y en la bañera saltaba y el agua se salía por el cuarto del baño. Cuando aprendió a hablar español, nos fue contando lo que tenían, lo que hacía…
Yo empezé a comer, y le dijo mi madre que si quería y ella dijo que sí, a mi madre no le importaba, además de comerse las suyas también se comía las mías y las de mi hermana, así hasta que probó todo tipo de alimentos, bebidas…
Al final del verano fue muy triste para mí, porque se iba mi amiga Tajani. Recuerdo que ella me decía-Oanda, porque no sabía decir bien mi nombre…
Durante 3 años más, Tajani vino a Plasencia con la misma familia de acogida. Todos los veranos los disfruté en el parque de la Isla y en el río con ella hasta que un año nos dijeron que a Tajani la habían mandado a una finca con otra familia.
Ella siempre cuando se iba, se iba contentísima de haber estado aquí. Siempre se llevaba dinero escondido para que no se lo quitasen, ropa, champú etc.
Era una amiga muy especial para mí, siempre al recordaré.