EL BAÚL DE LOS RECUERDOS

Era una tarde lluviosa y fría en pleno mes de Diciembre.Nuestros padres decidieron hacer un viaje y dejarnos con nuestra tía Dora, en el pueblo. Llegamos al pueblo acompañados por nuestro primo Jeremías, un hombre fuerte, serio de pocas palabras.

La tía Dora nos esperaba ansiosa por vernos, al contrario que Jeremías, que parecía molestarle nuestra presencia. Mi hermano Pablo estaba triste, porque prefería hacer el viaje con nuestros padres; yo todo lo contrario, estaba ilusionado por estar con esa familia que apenas conocía.

La tía Dora nos preparó nuestra habitación en el piso alto de la casa, era una habitación triste y fría y nosotros empezamos a sentir un poco de miedo. Esa noche no quisimos cenar, nos acostamos pronto y a la mañana siguiente empezó toda una aventura para nosotros. Cada día íbamos descubriendo las rarezas de esa familia. La sorpresa fue que desde el sótano, oíamos voces. Sin preguntar bajamos y vimos a la tía Dora arrastrar un baúl con mucha fuerza, quisimos saber lo que había, pero Pablo tropezó y nos descubrió, se puso furiosa y nos amenazó con encerrarnos en la habitación. Algo pasaba en esa casa, que no querían que supiéramos, queríamos volver al sótano y de pronto oímos voces por toda la casa. ¿Quién gritaba? Vimos a Jeremías y salimos corriendo, las voces eran cada vez más fuertes, llenos de miedo llegamos a nuestra habitación, pero Jeremías nos sacó a patadas y escalera abajo empezamos a correr. Jeremías tropezó y quedó paralizado en el suelo. Las voces continuaban, esta vez eran gritos y quejidos y lo más sorprendente es que eran voces de niños. Nuestro miedo era enorme, teníamos que descubrir lo que era, pero antes había que deshacerse de la tía Dora y la encerramos en una habitación atándola de pies y manos y fuimos en busca de los gritos, abriendo cada puerta de la enorme casa hasta que llegamos a la puerta que nos llevó  al gran misterio de la tía Dora, del primo Jeremías y de la casa. Al abrir la puerta nos encontramos con niños atados, sucios, con hambre, con frío, con cansancio y llorando enormemente. Eran niños que un día como nosotros fueron a pasar unos días a la casa y quedaron atrapados en ella. Llamamos a nuestros padres para resolver la gran tragedia y nuestros padres resolvieron todo lo demás, nosotros teníamos que volver para averiguar que había en el baúl y allí nos encontramos los recuerdos de todos esos niños, que llenos de ilusión llegaron a la casa.

Jeremías y Dora fueron encarcelados por secuestro de niños.

EDUARDO M. 6º A

Advertisement

Deja un comentario

Please log in using one of these methods to post your comment:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.