Mar es una niña de ocho años. Día tras día va y viene a la escuela andando, esta lejos, a tres kilómetros, pero no la queda más remedio ya que su papa es el farero del puerto, lo hace con mucha alegría porque la encanta estar con sus amigos, divertirse, pues cuando vuelve a casa, no hay casas, allí no vive nadie, entonces sus amigos son: la arena de la playa, los bichitos que arrastra el agua, las flores que encuentra por el campo, los castillos que hace en la arena; esos son sus amigos, porque, por donde vive, no vive gente, están bastante alejados.
Un sábado, después de desayunar, hizo sus deberes y salió corriendo a jugar, hizo un camino largo, cogió del cajón de su padre, donde guarda las cosas, cogió una pala, la ató una cuerda e hizo un camino en la arena de la playa, se ató al cuerpo la cuerda, y según tiraba de la pala, la pala arrastraba, e iba quedando hecha la carreterita; luego, su intención era volver hacia atrás e ir por donde iba la pala, y así iba paseando e iba soñando que pasaba por la carretera, iba abstraída en su linda carretera que se iba quedando detrás, hasta que de repente se encontró ante un bulto, iba más deprisa y dijo “Por fin he encontrado algo! ¡Algo para jugar mejor!”.
Según se iba acercando, se empezaba a parar y empezó a tener miedo, se dio cuenta de que aquello no era una cosa, era una persona. Decía: “Me acerco, o no me acerco, voy no voy.” Por fin decidió acercarse y lo tocó, no estaba muerto, estaba acurrucado porque tenía frió, tenía hematomas en las manos, tenía cortes.
Lo llamó, abrió los ojos, pero no la miró, al rato, le dijo “¿Quién eres?”, no me contestó.
Le ayudaba a levantarse, pero se caía. Le dijo “Te tienes que venir conmigo, no te puedes quedar aquí. El tenía mucho miedo, a ella no la hablaba, pero tenía miedo, pero ya ella no tenía miedo, solo tenía ganas de llevárselo a su casita.
Poco a poco se levantó y muy despacio, cruzaron esa carretera que había hecho anteriormente hacia su casa, cuando llegaron a casa no había nadie.
Mama había ido ha hacer la compra con el coche y papá estaba en el faro, dijo “Dónde le meto, yo… ¿ le podría contar esto a mi madre?”.
Lo llevó a una caseta donde ellos ya no entraban, porque ya tenían para el invierno.
Tan solo algunas veces cuando era muy urgente, solo cuando venía alguien y no sabían donde meterle. Allí le tendió, se fue a casa y la dio un vaso de leche caliente; se la bebió despacio. “¿Cómo te llamas?” Le dijo. Le volvió a preguntar y no la contestó. Le decía “Soy Mar y te voy a ayudar.
El tenía mucho miedo, le bajó un abrigo grande de su papá y se lo puso.
Su madre la llamaba y fue. “¡Hola mama!”
Ayudó a su mamá a colocar la compra, hicieron la comida, comieron, y ella después dejó en el plato un poquito para llevarle.
Sus padres la decían “Comete la comida, ¿no ves que nosotros no podemos tirar anta comida?”. Ella dijo “Se la hecho al gato mama”. Y la madre la contestó que vale, que se la echara al gato.
La madre se echó la siesta y el padre se fue al trabajo.
Ella salió corriendo y se fue a ver a su amigo. “Le llevo la comida”.
La cogía con las manos, se lo metía el la boca, pero le costaba tragar, pero poco a poco se lo iba comiendo.
Así pasaban los días, intentaba estar mucho con el, y lo más que hacía era un ruidito.
Le volvió a decir: ” Yo soy Mar. ¿y tú?”
Eso le decía día tras día hasta que la dijera su nombre.
Y, de momento ya un día la dijo “Tú Mar, yo Omar”.
Desde entonces Omar era su mejor amigo.
su madre la decía “¿Dónde te metes que no paras?”. Ella la contestaba “Mamá, tengo todos los deberes hechos, la habitación ordenada, ¡por favor! ¿me dejas jugar como siempre?” La contestó “Pero Mar, ya no ves la tele. Y la dijo Mar “Pero mamá, es verano y hace buen tiempo, luego, cuando sea invierno”. ¡Te prometo que veré más la tele!”
Omar y ella salieron a jugar un rato. una tarde estaban tan a gusto, y de repente su madre se acercó a la playa y les vio.
La dijo la madre “Mar, ¡vamos rápido a casa!”.
Quedó allí a Omar y salió corriendo a su casa. La dijo la madre “¿Con quien estabas?” Contestó Mar “Es un nuevo amigo mama. Es un amigo que viene de una casa lejana que hay y ha venido para jugar conmigo”. La contestó la madre “Venga, entra, vamos a cenar que es muy tarde”.
Ella no se quedó tranquila, pero sabía que Omar iría a la cabaña.
Al día siguiente estaba deseando que amaneciera, cogió su cartera para irse a la escuela, pero primero pasó y le vio dormido. Así estuvieron jugando siendo felices, porque hacían castillos, hacían casitas en la arena, hasta que un día el padre empezó a interesarse por el vecino que venía a jugar con ella. Ella no le dio importancia, porque ellos estaban siendo felices; ella tenía a su amigo Omar y el también era muy feliz con su amiga Mar.
Pasaron dos años y un día su papa la dijo a Mar. “Mar siéntate, tengo que hablar contigo; me vas a decir quien es ese chico y donde vive”. Ella ya no pudo pronunciar y se echó a llorar. Le dijo Mar “Papá, Omar vive en nuestra cabaña porque me lo encontré un día en la playa. Me contó que había venido en una patera con mucha gente, y que cuando se cayó, nadie se preocupó por el. Y nadando llegó hasta esta playa y me lo encontré, y le metí en la cabaña porque tenía mucho frío. No puedes abandonarle papá, el es mi amigo y yo le necesito para jugar y para vivir; no le des a otra persona, que no se le lleven, ¡qué será de el!”. El padre la dijo:”No te preocupes, intentaré arreglarlo”. El padre empezó a investigar. Omar ya era uno de la familia, le dio su habitación y el era feliz
Iba aprendiendo su idioma poco a poco, no solo hablaba con la niña, hablaba con el padre, con la madre, hacían cosas juntos, arreglaban la cabaña juntos, y, así poco a poco, lo mismo que le había llegado a querer ella, la llegó a querer el.
Los padres le querían mucho; y, aunque se le iban a llevar ya porque los papeles de la investigación no tardarían mucho, ellos le querían igual. los padres pidieron adoptarle.
Resulta que sus padres se habían caído de una patera y habían fallecido en el mar.
Al final, con la ayuda del padre pudieron adoptarle y, ya lleva con ellos muchos años.
Y, ahora, ella tiene un amigo para jugar y también un hermano.
Y ¡tiene un amigo para salir de fiesta que la cuida!, y ¡son todos muy felices!
JARA T. 6º